Caponata di melanzane

dsc04097_1.jpg

La Caponata di Melanzane es un plato muy típico de la gastronomía siciliana, uno de los pocos presente en toda la isla, en todas las provincias.

Es un plato que se suele comer como antipasto o como contorno (lo que acompañaría al segundo plato, que en Italia y en Sicilia suele ser carne o pescado).
Tiene tantas versiones cuantas son las personas que lo preparan pero todas las posibles variantes incluyen entre sus ingredientes berenjenas (normalmente fritas), cebolla, apio, tomate, aceitunas, alcaparras y, para darle el toque agridulce que caracteriza la Caponata, azúcar y vinagre. Hay quien le añade pimiento, zanahoria, pasas, piñones, almendras, albahaca, menta. Algunos la preparan con tomate maduro fresco, otros con salsa de tomate o tomate pelado de conserva; hay quien fríe cada ingrediente por separado y los junta al final con el tomate y hay quien hace un sofrito de cebolla primero y va añadiendo los ingredientes para que se vayan cociendo juntos.

dsc04101.jpgAsí es como la he preparado yo.
He cortado dos berenjenas grandes en cubitos y los he puesto, junto con sal gorda, en un colador, cubierto con un plato y un peso encima. Este proceso hace que las berenjenas pierdan, junto con su líquido de vegetación, su parte más amarga y al tener menos agua al final del proceso (después de haberlas lavadas y escurridas apretando con las manos) absorben menos aceite a la hora de freírlas. Las he dejado con sal durante casi una hora.
He troceado dos tallos de apio y los he sofrito en una sartén con poco aceite de oliva. Lo mismo he hecho con un pimiento rojo pequeño. He troceado finemente una cebolla, la he pochado con aceite, le he añadido un puñado de aceitunas y uno de alcaparras. Pocos minutos más tarde, he añadido unos cuantos tomates maduros pelados y troceados con unas hojas de albahaca. He añadido el apio y el pimiento que había sofrito poco antes y he dejado cocinar a fuego lento unos diez minutos . He añadido una cucharada de panela (azúcar moreno) y medio vasito de vinagre y he dejado evaporar. Durante la cocción de la salsa he aprovechado para freír las berenjenas que he añadido a la sartén. He mezclado todo bien para que los sabores se ligasen y las berenjenas se empapasen también de ese aroma agridulce.
La caponata se puede comer caliente, templada y fría. Yo la prefiero fría y, al ser posible, al día siguiente de su preparación; cuando el sabor se ha asentado y está al máximo de su expresión.

Anuncios

Singola – Modica

20150822_184255.jpg

Estoy en Modica, una noche de verano, y busco un lugar para cenar, un lugar ‘diferente’, que no sea ninguno de los muchos renombrados (en Modica se come muy bien y hay mucha oferta).
Descubro que sí hay un restaurante del cual se habla bien y que se distingue, de alguna manera, de los demás. Decido ir allí, alejándome del centro histórico, Modica Bassa, no sin cierta duda, y me dirigo hacia Via Risorgimento en La Sorda, la parte nueva de la ciudad.
Al acercarme a mi destino, en una calle de edificios recientes, de repente me sorprende un muro a secco que delimita una propiedad con un elegante cartel que pone Singola – Ristorante Naturale.
Me doy cuenta, a primera vista, que el lugar tiene algo especial; nada más pasar la entrada se ve una casita de madera en un pequeño pero precioso y cuidado jardín de olivos y plantas mediterráneas: en fuerte contraste con una ciudad donde los ojos se llenan casi exclusivamente de piedra y roca.
Entramos por la puerta y nos dirigimos hacia la casita donde un joven sonriente nos acoge dándonos la bienvenida. Decidimos sentarnos a una mesa preparada en el exterior, en el jardín. img-20150902-wa0031.jpegEl camarero nos describe los platos del día que también están apuntados en una pizarra, entre los cuales escogemos unos antipasti y unos primeros platos. Nos van llegando los platos y los vamos compartiendo para poder probarlos entre todos. Algunos sorprenden por el mimo y el cuidado que se nota en la selección de los ingredientes que lo componen, por la perfecta cocción de cada elemento del plato, por la cuidada presentación del mismo, a pesar de que pienso conocerlos bien ya que pertenecen a la tradición culinaria siciliana. Otros dejan maravillados por la original combinación de ingredientes que dan a la preparación un sabor inesperado. Por supuesto probamos también los postres que muestran estar a la altura de los otros platos.
Todo lo que pruebo me gusta. Me encanta el uso que, en Singola, se hace de los ingredientes locales; me gusta que sea una cocina arraigada en el territorio, sin exotismos (algo demasiado común en la cocina vegana); me gusta que se reconozca en ella su sicilianidad pero que también sea capaz, partiendo de sus orígenes, de crear sugestiones que recuerdan mundos lejanos, tan lejanos como los que Sicilia recoge, desde siempre, en su propia historia, en su propio perímetro.
imageModica es una ciudad, más bien un pueblo grande, que atrae por muchos aspectos. La configuración que ha adquirido a lo largo de los siglos hace de ella un placer para los ojos, siendo una de las ciudades destruidas por el terremoto de 1693 y reconstruida en estilo barroco. Gesualdo Bufalino, hablando de ella en Argos el ciego, la define como ‘un pueblo con forma de granada partida’: un sinfín de palacios, casas y casitas construidas aparentemente una encima de la otra partiendo del Corso Umberto I, que antiguamente era el lecho de un río, distribuyéndose a lo largo y a lo ancho de las paredes rocosas de las colinas que rodeaban ese antiguo río. Eso hace que muchas de las casas tengan, en la parte más interna, paredes de roca y cuevas que se integran naturalmente en la estructura de la casa, asumiendo a veces un aire misterioso (algunas cuevas llevan a otras cuevas a través de estrechos pasajes y hay antiguas galerias que no se sabe adonde llevan).

Tengo mucho que decir sobre Modica pero me apetece hablar de ella poco a poco, como cuando saboreo ese jugoso fruto rubí que tanto se le parece; lo desgrano lentamente y como esos granos de uno en uno… sin prisa alguna.